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Dr. Juan AnguloCirujano de columna
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Artrosis: el desgaste de la articulación

Dr. Juan Carlos Angulo Totesaut

Traumatología · Ortopedia infantil · Cirugía de columna

CMP 83189 · RNE 35310

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Qué es la artrosis

La artrosis es una enfermedad de las articulaciones que avanza despacio. El cartílago articular, que es la capa lisa que recubre el extremo de cada hueso, se adelgaza y pierde elasticidad. Sin ese colchón, el hueso trabaja más expuesto y la articulación empieza a doler.

Se la llama degenerativa porque el daño se acumula con el tiempo y no aparece de un día para otro. Eso también quiere decir que no es una inflamación que se apague con una pastilla: lo que cambia el curso es cómo se usa esa articulación durante años.

Afecta sobre todo a rodillas, caderas, manos y columna. En la columna el desgaste se instala en los discos y en las pequeñas articulaciones que unen una vértebra con la siguiente, y ahí el síntoma típico es dolor y rigidez al empezar el movimiento.

Qué es bueno para la artrosis

Moverse. Suena poco satisfactorio como respuesta, pero el movimiento regular y de bajo impacto es lo que mejor sostiene una articulación con desgaste: caminar, nadar, bicicleta fija y trabajo suave de fuerza en los músculos que rodean la zona.

También ayuda bajar la carga que esa articulación soporta, cuidar el peso y repartir mejor el esfuerzo del día. Lo que no ayuda es el reposo largo. El músculo que deja de trabajar protege menos, y la articulación queda más sola frente a la misma carga de siempre.

Artrosis lumbosacra

Es la artrosis de la parte más baja de la columna, donde la zona lumbar se apoya sobre el sacro. Es el nivel que más peso recibe, así que también es donde el desgaste suele asomar primero.

Da dolor en la parte baja de la espalda, peor al levantarse y después de mucho rato en la misma posición, y suele aflojar cuando la persona lleva un rato en movimiento. Cuando el desgaste estrecha el espacio por donde salen los nervios, al dolor lumbar se le puede sumar dolor que baja por la pierna. Ese cuadro ya se evalúa aparte.

Diferencia entre osteoporosis y artrosis

Se confunden porque las dos suenan a hueso y a edad, y no son lo mismo. La artrosis es un problema del cartílago y de la articulación. La osteoporosis es un problema de la densidad del hueso: el hueso se vuelve poroso y se fractura con más facilidad.

La artrosis duele. La osteoporosis, por sí sola, no. Se descubre casi siempre por una fractura o por una densitometría pedida por otro motivo. Alguien puede tener las dos cosas a la vez, y aun así cada una se trata por su lado.

Artrosis de rodilla

Es la localización más frecuente. Duele al bajar escaleras, al levantarse de una silla baja y después de caminar un buen rato. Mucha gente nota además que la rodilla cruje o que se pone rígida cuando estuvo quieta.

El trabajo del cuádriceps es lo que más cambia el día a día de una rodilla con desgaste, y por eso el plan casi siempre empieza por fortalecerlo antes que por cualquier otra cosa.

Artrosis en las manos

Aparece en las articulaciones de los dedos y en la base del pulgar. Los primeros signos son dolor al hacer pinza, torpeza para abrir un frasco y engrosamientos duros en los nudillos que ya no se van.

Es la que más limita gestos chicos y la que más se ve, así que suele ser la que trae a alguien a la consulta aunque le duela más otra zona del cuerpo.

Artrosis y artritis

La artrosis es desgaste. La artritis es inflamación, y en varias de sus formas el sistema inmune ataca la propia articulación.

Se distinguen bastante bien por cómo se comporta la mañana. La rigidez de la artrosis dura unos minutos y cede con el movimiento. La de una artritis inflamatoria se estira mucho más y viene con hinchazón y calor. Cambia el tratamiento entero, así que la distinción no es un detalle de vocabulario.

Qué síntomas produce

El dolor de la artrosis es mecánico: aparece cuando la articulación trabaja y afloja cuando descansa. Al principio se nota solo con esfuerzos grandes y con los años empieza a asomar en gestos comunes.

La rigidez es el otro síntoma que orienta. Dura poco, unos minutos, y se va con el movimiento. Si la mañana rígida se estira durante una hora, ese cuadro se estudia por otro lado.

Se agregan crujidos al mover, pérdida de recorrido, que es la rodilla que no termina de estirarse o el cuello que gira menos hacia un lado, y episodios en los que la zona se hincha y duele más de lo habitual durante unos días. Nada de esto sigue una línea recta. La artrosis alterna temporadas buenas y temporadas malas.

Por qué aparece

El cartílago se desgasta por el uso acumulado, y el uso no lo explica todo. Pesan la carga que recibió esa articulación durante años, el peso corporal, las lesiones previas, el trabajo repetitivo y la herencia familiar, que en manos y rodillas se nota bastante.

La edad es un factor y no una condena. Hay gente mayor con radiografías feas y sin dolor, y gente más joven con un desgaste localizado que duele mucho. Lo que se trata es a la persona y no a la imagen.

¿Qué es la artrosis y qué lo provoca?

Es el desgaste del cartílago de una articulación, y lo provoca la suma de carga y tiempo sobre un tejido que se repara despacio. Cuando la reparación no alcanza a compensar el desgaste, la superficie pierde lisura y el rozamiento aumenta.

A partir de ahí el hueso de abajo se endurece, asoman picos óseos en los bordes y la articulación se vuelve más rígida. Ese conjunto es lo que muestra una radiografía y lo que la persona siente como dolor al moverse.

¿Qué hacer para frenar la artrosis?

Lo que mejor funciona es aburrido y sostenido: movimiento regular, fuerza en los músculos que rodean la articulación, control del peso y corrección de las posturas y los gestos que cargan de más.

También cuenta ordenar el día. Alternar posiciones, evitar estar sentado horas seguidas y repartir el esfuerzo en vez de concentrarlo en una tarde. Ninguna de estas cosas devuelve el cartílago perdido, y aun así son las que más cambian cuánto duele y cuánto limita.

Cómo frenar la artrosis

No hay tratamiento que revierta el desgaste, y cualquier promesa en ese sentido conviene mirarla con desconfianza. Lo que sí se puede es frenar cuánto avanza y, sobre todo, mejorar cómo funciona la articulación con el desgaste que ya tiene.

El plan se arma con lo que se sostiene en el tiempo. Una rutina que se hace tres semanas y se abandona no cambia nada. Una caminata diaria y dos sesiones de fuerza por semana, mantenidas durante meses, sí.

Cómo se confirma el diagnóstico

El diagnóstico es clínico. Se arma con lo que la persona cuenta y con el examen: dónde duele, con qué gestos, cuánto dura la rigidez y cuánto recorrido perdió la articulación.

La radiografía confirma y gradúa. Muestra el espacio entre los huesos, la dureza del hueso de abajo y los picos óseos del borde. La resonancia se pide cuando hay que mirar partes blandas o cuando el cuadro no cierra con lo que se ve.

Importa saber que la imagen y el síntoma no siempre coinciden. Una radiografía con desgaste marcado en alguien que camina sin problema no obliga a hacer nada. Y una imagen con cambios leves no invalida un dolor real.

Qué se puede hacer sin operar

La mayor parte del tratamiento de la artrosis pasa por acá. Terapia física dirigida a la articulación afectada, trabajo de fuerza, control del peso y ajuste de las actividades que disparan el dolor.

El médico puede indicar medicación para los períodos de más dolor, y también infiltraciones en casos seleccionados. Ni el fármaco ni la infiltración se eligen por internet: dependen de qué articulación es, de qué otras enfermedades tiene la persona y de qué se probó antes.

¿Qué es la artrosis y se cura?

No se cura, y decirlo de frente vale más que endulzarlo. El cartílago perdido no vuelve a crecer.

Lo que sí ocurre, y ocurre seguido, es que alguien con artrosis pase de tener dolor la mayor parte del día a tener molestias ocasionales y hacer vida normal. Ese es el objetivo realista del tratamiento, y suele alcanzarse sin operar.

Pastillas para la artrosis

Acá no va ninguna recomendación concreta, y es a propósito. Los analgésicos y los antiinflamatorios que se usan tienen efectos distintos según la edad, la presión, el estómago y el riñón, y automedicarse durante años en una enfermedad crónica es un problema en sí mismo.

Los suplementos de venta libre para las articulaciones son de los productos con más publicidad y menos respaldo. Antes de gastar en uno, conviene preguntar en la consulta si en tu caso tiene sentido.

Cuándo hace falta operar

Operar se plantea cuando el dolor dejó de responder a un tratamiento conservador bien hecho y sostenido, y cuando la limitación cambió la vida diaria: dormir mal, dejar de caminar distancias que antes hacías, depender de otros para tareas simples.

En rodilla y cadera la opción más conocida es el reemplazo de la articulación. En la columna, el desgaste se opera cuando estrecha el espacio de los nervios y produce dolor irradiado o falta de fuerza que no cede, y lo que se hace es liberar ese espacio.

Lo que decide no es la radiografía sino el conjunto: cuánto limita, qué se intentó antes y qué muestra el examen.

Preguntas frecuentes

Tres dudas se repiten en las consultas por artrosis. Si el clima influye: no cambia el desgaste, aunque mucha gente nota los días húmedos y esa percepción es real. Si conviene dejar de moverse cuando duele: quedarse quieto alivia el rato y empeora el cuadro a mediano plazo. Y si tomar calcio sirve de algo: el calcio cuida el hueso, que es otra cosa, y no repara el cartílago.

¿Cuál es la mejor vitamina para la artrosis?

Ninguna vitamina reemplaza al tratamiento. La vitamina D y el calcio importan para la salud del hueso, y su déficit se corrige cuando un análisis lo muestra, no por las dudas.

Si estás tomando algo por recomendación de un conocido, lleva el envase a la consulta. Es la forma más rápida de saber si suma, si no hace nada o si choca con otra cosa que ya tomas.

Cuándo consultar

Vale la pena consultar cuando el dolor articular pasa de molestia ocasional a condicionar lo que haces: si dejaste de caminar distancias que antes hacías, si te cuesta subir escaleras o si la rigidez de la mañana se volvió parte de la rutina.

Hay señales que no conviene esperar: dolor que baja por una pierna o por un brazo, adormecimiento en una zona bien delimitada, pérdida de fuerza, o una articulación caliente e hinchada de golpe con fiebre. Ninguna de esas cosas es artrosis simple.

Si el desgaste está en la columna y ya aparece dolor irradiado, el caso deja de manejarse como un problema articular aislado. Ahí corresponde una evaluación con un cirujano de columna en Lima, que es donde se define si hay compromiso del nervio y qué hacer con eso.

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